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Noticia
El amor es parte del tratamiento
Historias personales del Programa de Salud Dental Infantil (PSDI)
Dra. M. Cecilia Escarra, Directora del Programa PSDI
Como dentista que soy a la vez que directora del programa de PRASAD PSDI, gran parte de mi tiempo está dedicado a las ocupaciones necesarias para mantener la efectividad de nuestros servicios de cuidado dental. Sin embargo, cuando me dedico a escuchar las historias de niños que ayudamos en nuestro programa, me doy cuenta que realizamos algo más que la asistencia dental.
Cada niño es transformado por su experiencia más allá de los beneficios sanitarios evidentes derivados de los servicios que se le han aplicado. El miedo desaparece. La confianza es creada. La autoestima crece. El amor, respeto, y ayuda que cada niño experimenta a través del personal de PRASAD PSDI forma parte de los cuidados recibidos. El reconocimiento de ello crea un clima interior capaz de sanar muchas heridas. Se podría decir que el amor forma parte del tratamiento... que la atención viene con el sentimiento.
He aquí algunas experiencias personales compartidas por el personal de PSDI. Espero que os sirva de inspiración al igual que nos ha inspirado a nosotros.
RESTABLECER LA AUTOESTIMA. A principios de este año, uno de nuestros jóvenes pacientes, debido a una caida, sufrió la fractura de sus dos dientes frontales. Sus amigos empezaron a burlarse de él, lo cual le hería sus sentimientos y le daba vergüenza sonreír. Su profesor le dijo que dejara de sonreír y fuera con la cabeza gacha para pasar inadvertido. El chico fue a la clínica dental móvil, donde fue sometido a tratamiento para reparar el daño motivado por la caída. Después de su visita a la clínica, corrió impaciente a la escuela, sonriendo y mostrando sus dientes a todo el mundo.
DESVANECIMIENTO DEL MIEDO. Un paciente de siete años acudió a la clínica dental. Estaba muy asustado debido a una experiencia traumática con la asistencia dental que tuvo anteriormente. El dentista del PSDI le infundió confianza explicándole paso a paso lo que le iba haciendo. Cuando el chico no dejaba que el dentista usara el espejo para examinarle, éste le dio el espejo al chico y sostuvo un espejo más grande donde el muchacho podía ver su cara y sentirse tranquilo. Una vez concluido el tratamiento, el jovencito se sintió feliz, sin experimentar miedo alguno y animado para volver a su próxima visita.
FOMENTO DE LA CONFIANZA. Una profesora contactó con PRASAD al observar que una niña de cinco años precisaba de urgente atención dental. Al principio, la profesora creía que la niña rechazaba la comida de la escuela porque no le gustaba, pero la realidad era que sus dientes tenían cantidad de caries que le producían un persistente dolor. En su primera visita a la clínica dental móvil, y aunque, debido a las pésimas condiciones en que se encontraba su boca, el dentista tuvo que extraerle varios dientes, ella se comportó como una excelente paciente. A pesar de lo joven que era, confió en el cuidado y cariñoso comportamiento del equipo sanitario. Sabía que la estaban ayudando a curarse para que pudiera comer sin sentir dolor.
INSPIRAR GRATITUD. Nuestra higienista dental del PSDI comparte este alentador resultado de un examen dental que practicó a un niño. Poco después de finalizar la visita, el niño volvió con la niñera de la escuela. Quería dar un gran abrazo a la higienista dental por el trato que le había dispensado. ésta se sintió muy conmovida al experimentar el amor y gratitud de aquel muchachito.
OFRECER AMABILIDAD. Un día, un niño que ya había estado en la clínica dental y estaba familiarizado con el cariño y el calor del personal, al terminar su cita observó que el niño siguiente a su turno, cuando se aposentó en el sillón dental para ser tratado, estaba asustado y alterado. Viendo la angustia de este niño, este entró de nuevo y le tranquilizó, diciéndole que no debía abrigar temor alguno, que estar con el dentista resultaba muy divertido.
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